Reventa de entradas, fraude digital y apuestas deportivas: riesgos emergentes y lecciones de cumplimiento para las empresas

Tabla de contenidos

Introducción

Cada cuatro años, la Copa Mundial de la FIFA concentra la atención de millones de personas alrededor del mundo. Detrás de los partidos, la pasión de los aficionados y el espectáculo deportivo, se desarrolla una compleja actividad económica que involucra patrocinadores internacionales, plataformas tecnológicas, entidades financieras, operadores turísticos, empresas de logística, comercios, proveedores de servicios y millones de transacciones digitales.

Para la mayoría de las personas, el Mundial representa un evento deportivo. Para quienes trabajan en cumplimiento normativo y gestión de riesgos, representa también un excelente laboratorio para comprender cómo evolucionan los riesgos cuando coinciden un elevado volumen de operaciones, múltiples jurisdicciones, nuevos canales digitales y una presión comercial extraordinaria.

Este artículo no pretende analizar el deporte desde una perspectiva jurídica ni sugerir que actividades como la reventa de entradas o las apuestas deportivas sean ilícitas por naturaleza. Esa afirmación sería incorrecta.

El verdadero objetivo es explicar cómo determinados escenarios pueden incrementar la exposición al riesgo cuando no existen controles adecuados y qué enseñanzas pueden extraer las organizaciones para fortalecer sus propios programas de cumplimiento.

El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), organismo encargado de desarrollar los estándares internacionales para prevenir el blanqueo de capitales, el financiamiento del terrorismo y el financiamiento de la proliferación de armas de destrucción masiva, ha señalado que sectores con importantes movimientos económicos, múltiples intermediarios y operaciones internacionales pueden presentar vulnerabilidades que justifican una gestión del riesgo más rigurosa.

La principal lección para las empresas panameñas no se encuentra en el fútbol.

Se encuentra en comprender cómo un entorno complejo puede poner a prueba la eficacia de un programa de cumplimiento.

Cuando el riesgo no está en la actividad, sino en la ausencia de controles

Uno de los errores más habituales consiste en asociar determinados sectores económicos con un mayor riesgo y asumir que el resto de las actividades se encuentran prácticamente exentas de él.

Sin embargo, el cumplimiento normativo funciona de forma muy diferente.

El análisis no comienza preguntándose qué actividad realiza una empresa, sino cómo controla los riesgos asociados a esa actividad.

Pensemos en una operación tan cotidiana como la compra de una entrada para un evento deportivo.

Realizada mediante un canal oficial, con un método de pago conocido y una documentación adecuada, probablemente represente una transacción completamente ordinaria.

La situación cambia cuando aparecen múltiples intermediarios, plataformas desconocidas, pagos fraccionados, identidades difíciles de verificar o estructuras que dificultan identificar quién recibe finalmente los recursos.

El producto sigue siendo el mismo.

Lo que cambia es el contexto.

Precisamente por ello, la Ley 23 de 2015 y sus modificaciones establece un modelo preventivo basado en el análisis del riesgo. Este enfoque obliga a los sujetos obligados a comprender el contexto de cada operación antes de determinar qué controles deben aplicarse.

En otras palabras, no todas las operaciones requieren el mismo nivel de revisión.

Pero todas deberían poder explicarse.

Grandes eventos deportivos: un ecosistema económico mucho más amplio de lo que parece

Cuando comienza un Mundial no solo aumenta la venta de entradas.

También se incrementan:

  • las reservas hoteleras;
  • la contratación de transporte;
  • las operaciones de comercio electrónico;
  • las campañas de marketing;
  • los patrocinios internacionales;
  • las plataformas de pago;
  • los servicios turísticos;
  • la venta de productos oficiales;
  • las apuestas deportivas;
  • los intercambios de activos digitales en determinadas plataformas.

Todo este movimiento genera miles de millones de dólares en transacciones realizadas por empresas completamente legítimas.

Sin embargo, también incrementa la complejidad para quienes deben supervisar dichas operaciones.

El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) explica en su informe sobre el sector del fútbol que la combinación de elevados flujos financieros, múltiples participantes y operaciones transfronterizas puede crear escenarios donde resulta más difícil mantener la trazabilidad de determinadas operaciones si no existen controles adecuados.

Esta reflexión resulta plenamente aplicable a cualquier organización.

Una empresa que normalmente procesa cien operaciones al día puede enfrentarse a riesgos completamente distintos cuando ese volumen aumenta de forma extraordinaria.

El desafío no reside únicamente en procesar más operaciones.

El verdadero reto consiste en mantener la misma capacidad de análisis y supervisión.

Reventa organizada de entradas: una lección sobre trazabilidad

La reventa de entradas suele analizarse desde la perspectiva del consumidor.

Sin embargo, para un profesional del cumplimiento representa un ejemplo muy interesante sobre la importancia de la trazabilidad.

En un escenario sencillo, una persona adquiere una entrada y posteriormente decide venderla.

Pero durante grandes acontecimientos internacionales pueden intervenir plataformas digitales, herramientas automatizadas para realizar compras masivas, múltiples cuentas de usuario, intermediarios, métodos de pago diferentes y operaciones distribuidas entre distintas jurisdicciones.

No significa que toda reventa sea irregular.

Significa que la complejidad aumenta.

Y cuando aumenta la complejidad, también aumenta la necesidad de comprender adecuadamente quién interviene en la operación, cuál es su finalidad económica y quién obtiene finalmente el beneficio derivado de la transacción.

Por esta razón, uno de los principios más importantes del cumplimiento normativo consiste en poder responder siempre a una pregunta muy sencilla:

¿Quién es el beneficiario final de esta operación?

Cuando esa respuesta resulta difícil de obtener, la organización debería preguntarse si dispone de información suficiente para continuar con la relación comercial.

Este principio no afecta únicamente al sector deportivo.

También resulta aplicable a operaciones inmobiliarias, comercio internacional, contratación de proveedores, servicios profesionales y cualquier otra actividad donde intervengan varias personas o entidades.

¿Cómo puede evolucionar un esquema de reventa organizada?

Compra masiva mediante múltiples cuentas                ↓Intervención de intermediarios                ↓Publicación en plataformas alternativas                ↓Cobros fragmentados mediante distintos canales                ↓Mayor dificultad para identificar al beneficiario final

Este esquema no describe necesariamente una actividad ilícita.

Describe cómo aumenta la complejidad de una operación cuando intervienen numerosos actores y diferentes mecanismos de pago.

Y precisamente ahí comienza el trabajo del cumplimiento normativo.

¿Qué puede aprender una empresa de este escenario?

Aunque su organización nunca participe en la venta de entradas para un evento deportivo, probablemente sí realice operaciones donde intervienen terceros, plataformas digitales, pagos electrónicos o clientes internacionales.

Por ello, la enseñanza más importante no consiste en aprender cómo funciona la reventa.

La verdadera enseñanza consiste en comprender que la trazabilidad constituye uno de los pilares de cualquier sistema preventivo.

Como explicamos en nuestra guía sobre la debida diligencia no es un trámite, conocer realmente al cliente implica mucho más que recopilar documentos. Supone entender quién participa en la operación, cuál es su actividad económica, quién controla realmente la relación comercial y si el comportamiento observado resulta coherente con el perfil conocido.

Ese conocimiento permite adoptar decisiones fundamentadas y aplicar controles proporcionales al riesgo identificado.

Fraude digital y entradas falsas: cuando el objetivo ya no es la entrada, sino la confianza

Si la reventa organizada pone de manifiesto la importancia de la trazabilidad, el fraude digital demuestra que uno de los activos más valiosos de cualquier organización sigue siendo la confianza.

Cada vez que un acontecimiento internacional genera una elevada demanda de entradas, reservas o servicios relacionados, también aumenta el número de campañas fraudulentas diseñadas para aprovechar la urgencia y el interés de los usuarios.

Durante los últimos años, organismos como el Federal Bureau of Investigation (FBI), INTERPOL y distintas agencias nacionales de ciberseguridad han advertido sobre el incremento de estafas relacionadas con grandes eventos deportivos, conciertos y espectáculos internacionales. Aunque las modalidades evolucionan constantemente, el patrón suele repetirse: crear una sensación de urgencia para que la víctima actúe antes de verificar la información.

Desde el punto de vista del cumplimiento normativo, este fenómeno resulta especialmente interesante porque demuestra que muchos riesgos no dependen exclusivamente de la tecnología utilizada, sino del comportamiento humano.

La ingeniería social continúa siendo una de las herramientas más eficaces para quienes buscan cometer fraude.

Por ello, limitar la prevención únicamente a soluciones tecnológicas constituye un error frecuente.

La cultura organizacional también forma parte del sistema de control.

¿Cómo funciona normalmente un fraude digital?

Aunque cada caso presenta características particulares, la mayoría de las campañas fraudulentas siguen una secuencia relativamente similar.

Gran demanda de un producto o servicio                ↓Creación de páginas web falsas o perfiles fraudulentos                ↓Difusión mediante redes sociales, publicidad o aplicaciones de mensajería                ↓Generación de urgencia («últimas entradas», «oferta limitada»)                ↓Pago o entrega de credenciales                ↓Desaparición del supuesto vendedor o utilización de la información obtenida

Este esquema demuestra que el verdadero objetivo muchas veces no es únicamente obtener dinero.

También puede perseguirse el robo de información personal, datos bancarios, credenciales corporativas o documentos que posteriormente sean utilizados en nuevas actividades fraudulentas.

La sofisticación técnica puede variar.

La manipulación psicológica suele mantenerse.

Ingeniería social: el riesgo comienza mucho antes del pago

Cuando se habla de fraude digital, muchas personas imaginan ataques informáticos complejos.

Sin embargo, en numerosas ocasiones el primer paso consiste simplemente en convencer a una persona para que tome una decisión precipitada.

Los delincuentes conocen perfectamente algunos comportamientos habituales:

  • el miedo a perder una oportunidad;
  • la presión por actuar rápidamente;
  • la confianza generada por una imagen corporativa conocida;
  • la falta de tiempo para verificar la información;
  • la tendencia a asumir que un sitio web aparentemente profesional es legítimo.

Por este motivo, las campañas fraudulentas relacionadas con grandes eventos suelen incluir mensajes como:

  • “Últimas entradas disponibles”.
  • “Oferta válida durante pocos minutos”.
  • “Acceso exclusivo”.
  • “Venta oficial”.
  • “Confirmación urgente del pago”.

El objetivo no es únicamente vender una entrada inexistente.

El verdadero objetivo consiste en conseguir que la víctima deje de analizar críticamente la información que está recibiendo.

Desde una perspectiva empresarial, este comportamiento resulta especialmente relevante porque el mismo mecanismo puede utilizarse para intentar modificar instrucciones de pago, solicitar transferencias extraordinarias o suplantar la identidad de proveedores y clientes.

En otras palabras, el fraude digital observado durante un Mundial no constituye un fenómeno aislado.

Representa un ejemplo de cómo funcionan muchas campañas de ingeniería social dirigidas contra organizaciones de cualquier sector.

¿Qué señales deberían llamar la atención?

Uno de los principios del enfoque basado en riesgo consiste en identificar circunstancias que justifican un análisis adicional.

No significa asumir que existe una irregularidad.

Significa detenerse antes de tomar una decisión.

Algunas situaciones que pueden requerir una revisión más detallada incluyen:

  • solicitudes urgentes para realizar pagos fuera de los procedimientos habituales;
  • cambios inesperados en cuentas bancarias o datos de contacto;
  • utilización de dominios web muy similares a los oficiales;
  • comunicaciones recibidas únicamente mediante aplicaciones de mensajería;
  • presión para evitar procesos internos de validación;
  • documentación incompleta o inconsistente;
  • diferencias entre la identidad declarada y la información disponible en fuentes confiables.

Individualmente, ninguna de estas circunstancias demuestra la existencia de una actividad ilícita.

Sin embargo, cuando varias aparecen simultáneamente, resulta razonable reforzar los procedimientos de verificación.

Ese es precisamente el propósito del enfoque basado en riesgo: comprender mejor antes de decidir.

La tecnología cambia. Los principios de control permanecen.

Cada año aparecen nuevos métodos de pago, plataformas digitales, aplicaciones móviles y herramientas basadas en inteligencia artificial.

Sin embargo, los principios fundamentales del cumplimiento continúan siendo los mismos.

Una organización debería ser capaz de responder, como mínimo, a las siguientes preguntas:

  • ¿Quién interviene realmente en esta operación?
  • ¿Se verificó adecuadamente su identidad?
  • ¿La transacción resulta coherente con el perfil conocido?
  • ¿Existe evidencia suficiente para justificar la decisión adoptada?
  • ¿Se documentó el proceso de análisis?

Responder adecuadamente a estas preguntas reduce considerablemente la probabilidad de que una organización sea víctima de un fraude basado en ingeniería social.

Por ello, la prevención no depende únicamente del departamento de tecnología.

También requiere la participación activa de las áreas financiera, comercial, jurídica, auditoría interna y cumplimiento.

En este sentido, una comunicación interdepartamental efectiva constituye una de las mejores herramientas para detectar situaciones inusuales antes de que se conviertan en un incidente.

Asimismo, revisar periódicamente los procedimientos mediante una auditoría de cumplimiento permite comprobar si los controles siguen siendo eficaces frente a modalidades de fraude que evolucionan constantemente.

¿Qué puede aprender una organización de estos fraudes?

Más allá del contexto deportivo, este tipo de situaciones deja una enseñanza muy clara.

Los delincuentes adaptan rápidamente sus estrategias a los cambios tecnológicos y al comportamiento de las personas.

Las organizaciones deberían hacer exactamente lo mismo con sus controles.

No basta con disponer de procedimientos diseñados hace cinco años si hoy la mayor parte de las operaciones se realizan mediante plataformas digitales, aplicaciones móviles y pagos electrónicos.

La verdadera fortaleza de un programa de cumplimiento reside en su capacidad para evolucionar junto con los riesgos.

Por ello, fortalecer la debida diligencia, revisar periódicamente los controles internos y fomentar una cultura preventiva basada en la verificación representan inversiones mucho más valiosas que reaccionar cuando el fraude ya se ha producido.

Al final, el mayor aprendizaje que deja el fraude digital no es tecnológico.

Es organizacional.

Las empresas que desarrollan una cultura de prevención no eliminan completamente el riesgo, pero sí aumentan significativamente su capacidad para detectarlo, comprenderlo y responder de forma oportuna.

Apuestas deportivas, operaciones internacionales y el enfoque basado en riesgo

Las apuestas deportivas constituyen una actividad económica con una presencia cada vez mayor en el entorno digital. En numerosos países operan bajo marcos regulatorios específicos, sujetos a licencias, supervisión y obligaciones de cumplimiento.

Por ello, sería incorrecto asociar las apuestas deportivas, por sí mismas, con actividades ilícitas.

Sin embargo, al igual que ocurre con otros sectores donde confluyen grandes volúmenes de dinero, operaciones internacionales y múltiples intermediarios, determinadas circunstancias pueden incrementar la exposición al riesgo y justificar la aplicación de controles reforzados.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y Europol han documentado que los mercados ilegales de apuestas pueden ser utilizados por organizaciones criminales para apoyar otras actividades ilícitas, entre ellas la manipulación de competiciones deportivas, el fraude y esquemas relacionados con el blanqueo de capitales.

Es importante destacar que estas conclusiones hacen referencia principalmente a mercados ilegales o no regulados, no a operadores autorizados que cumplen las obligaciones establecidas por las autoridades competentes.

Esta diferencia resulta esencial.

Un sistema de cumplimiento eficaz no juzga una actividad económica por su naturaleza.

Analiza las circunstancias concretas que rodean cada operación.

¿Por qué un Mundial incrementa la complejidad del análisis?

Durante un gran evento deportivo internacional aumenta considerablemente el número de personas que realizan operaciones relacionadas con el entretenimiento.

Se incrementan:

  • las compras de entradas;
  • las reservas de viajes;
  • las operaciones con divisas;
  • los pagos internacionales;
  • las apuestas deportivas;
  • las transferencias electrónicas;
  • las operaciones mediante aplicaciones móviles.

Este crecimiento no implica automáticamente un aumento de actividades ilícitas.

Lo que sí produce es un incremento del trabajo necesario para distinguir entre operaciones normales y operaciones que requieren una revisión más detallada.

Imaginemos una organización que normalmente procesa quinientas transacciones diarias y que, durante un evento internacional, pasa a gestionar cinco mil.

El riesgo principal probablemente no será el evento.

El verdadero desafío será mantener la misma capacidad de supervisión frente a un volumen diez veces superior.

Esta reflexión es plenamente aplicable a cualquier empresa.

El crecimiento del negocio resulta positivo.

Pero también obliga a revisar si los controles diseñados para una determinada realidad continúan siendo suficientes cuando cambian el volumen, la velocidad y la complejidad de las operaciones.

El papel de las operaciones internacionales

Uno de los aspectos que más influyen en la evaluación del riesgo es la dimensión internacional de una operación.

Durante un Mundial pueden intervenir simultáneamente empresas, clientes, plataformas tecnológicas, entidades financieras y proveedores establecidos en distintos países.

Cada jurisdicción posee requisitos regulatorios diferentes.

Diferentes mecanismos de supervisión.

Diferentes niveles de transparencia.

Diferentes obligaciones documentales.

Esta realidad obliga a las organizaciones a adoptar una visión mucho más amplia del riesgo.

No basta con comprobar que una transferencia pueda ejecutarse.

También resulta necesario comprender:

  • quién participa en la operación;
  • cuál es la relación entre las partes;
  • cuál es la finalidad económica;
  • desde qué jurisdicción se realiza la operación;
  • quién recibirá finalmente los recursos;
  • qué controles existen durante todo el proceso.

Precisamente este análisis integral constituye uno de los pilares del enfoque basado en riesgo promovido por el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) y desarrollado en Panamá mediante la Ley 23 de 2015 y sus modificaciones.

Beneficiario final: una pregunta que nunca debería quedar sin respuesta

Cuando aumenta el número de participantes en una operación, también aumenta la importancia de identificar correctamente al beneficiario final.

En ocasiones resulta sencillo.

Una empresa presta un servicio y recibe directamente el pago correspondiente.

Sin embargo, existen escenarios mucho más complejos donde intervienen:

  • sociedades mercantiles;
  • representantes;
  • agentes;
  • distribuidores;
  • plataformas internacionales;
  • empresas vinculadas;
  • estructuras corporativas con distintos niveles de participación.

En estos casos, limitarse a identificar a quien realiza el pago puede resultar insuficiente.

Un programa de cumplimiento sólido busca comprender quién obtiene realmente el beneficio económico derivado de la relación comercial.

Por este motivo, la identificación del beneficiario final constituye una pieza esencial de cualquier proceso de debida diligencia.

Como desarrollamos en nuestro artículo “La debida diligencia no es un trámite, es tu mejor defensa”, comprender la estructura de una relación comercial permite reducir significativamente la incertidumbre y tomar decisiones mucho mejor fundamentadas.

Activos virtuales y nuevos métodos de pago

Los grandes eventos deportivos también reflejan otra realidad.

La transformación digital continúa modificando la forma en que las personas pagan, transfieren recursos y realizan operaciones internacionales.

Hoy resulta habitual encontrar:

  • billeteras digitales;
  • pagos instantáneos;
  • plataformas internacionales;
  • proveedores de servicios tecnológicos;
  • activos virtuales;
  • nuevas soluciones financieras.

Estas herramientas aportan rapidez y eficiencia.

Pero también exigen que las organizaciones adapten continuamente sus procedimientos de análisis.

No se trata de rechazar la innovación.

Se trata de garantizar que la trazabilidad de una operación pueda mantenerse desde el origen de los recursos hasta su destino final.

Cuando una organización pierde visibilidad sobre ese recorrido, aumenta la incertidumbre y, con ella, la necesidad de aplicar procedimientos de verificación más rigurosos.

La tecnología evoluciona constantemente.

Los principios del cumplimiento permanecen.

Situaciones que justifican un análisis más detallado

Uno de los conceptos que más interesa transmitir en esta guía es que el cumplimiento normativo no consiste en sospechar de todas las operaciones.

Consiste en identificar aquellas circunstancias que justifican detenerse y comprender mejor lo que está ocurriendo.

Entre las situaciones que pueden requerir un análisis reforzado destacan:

  • incrementos extraordinarios del volumen de operaciones;
  • utilización simultánea de múltiples métodos de pago;
  • participación de intermediarios cuya función no resulta claramente identificable;
  • operaciones internacionales que no guardan relación con la actividad habitual del cliente;
  • utilización de estructuras societarias especialmente complejas sin una justificación económica evidente;
  • cambios frecuentes en la forma de ejecutar una misma operación;
  • documentación insuficiente o inconsistente;
  • dificultad para identificar al beneficiario final;
  • resistencia injustificada a facilitar información necesaria para completar los procesos de debida diligencia.

Ninguna de estas circunstancias constituye una prueba de irregularidad.

Tampoco justifican, por sí solas, rechazar una relación comercial.

Lo que indican es la conveniencia de ampliar el análisis antes de adoptar una decisión.

Esta diferencia resulta fundamental.

Un programa de cumplimiento maduro no trabaja sobre presunciones.

Trabaja sobre información, evidencia y análisis.

Por ello, el enfoque basado en riesgo continúa siendo uno de los instrumentos más eficaces para gestionar escenarios complejos sin obstaculizar innecesariamente el desarrollo de la actividad empresarial.

Al final, la pregunta más importante no es si una operación parece distinta.

La verdadera pregunta es:

¿Disponemos de información suficiente para comprender por qué es distinta?

Errores frecuentes que pueden debilitar un programa de cumplimiento

Los grandes eventos deportivos permiten observar cómo evolucionan los riesgos cuando confluyen tecnología, operaciones internacionales y un elevado volumen de transacciones. Sin embargo, las conclusiones obtenidas trascienden el ámbito deportivo y resultan aplicables a prácticamente cualquier organización.

A continuación, presentamos algunos de los errores más habituales que pueden reducir la eficacia de un programa de cumplimiento y aumentar la exposición al riesgo.

Error 1. Pensar que el cumplimiento solo afecta a determinados sectores

Todavía existe la percepción de que el cumplimiento normativo es una obligación exclusiva de bancos, entidades financieras o grandes corporaciones.

Sin embargo, la realidad empresarial demuestra que cualquier organización puede enfrentarse a riesgos relacionados con fraude, suplantación de identidad, operaciones internacionales, incumplimientos regulatorios o daños reputacionales.

La diferencia no reside en el tamaño de la empresa.

Reside en la capacidad para identificar oportunamente los riesgos y responder de manera adecuada.

Error 2. Convertir la debida diligencia en un trámite administrativo

Solicitar documentos constituye únicamente el punto de partida.

La verdadera finalidad de la debida diligencia consiste en comprender la relación comercial.

¿Quién es el cliente?

¿A qué se dedica?

¿Cuál es el propósito de la operación?

¿Quién es el beneficiario final?

¿La actividad observada resulta coherente con el perfil declarado?

Cuando estas preguntas dejan de formularse y el procedimiento se limita a archivar documentación, el programa de cumplimiento pierde una parte importante de su capacidad preventiva.

Como desarrollamos en nuestra guía “La debida diligencia no es un trámite, es tu mejor defensa”, conocer al cliente implica analizar el contexto completo de la relación comercial y no únicamente verificar requisitos documentales.

Error 3. Pensar que la tecnología sustituye al criterio profesional

Las plataformas digitales permiten automatizar procesos, generar alertas y analizar grandes volúmenes de información.

Sin embargo, ninguna herramienta tecnológica puede sustituir completamente el juicio profesional.

La tecnología identifica patrones.

Las personas interpretan esos patrones.

Por ello, las organizaciones más maduras combinan herramientas tecnológicas con equipos capacitados capaces de analizar la información desde una perspectiva de negocio, cumplimiento y gestión de riesgos.

Error 4. No revisar periódicamente los controles

Los riesgos evolucionan.

Las organizaciones también.

Nuevos productos.

Nuevos servicios.

Nuevos clientes.

Nuevas tecnologías.

Nuevas jurisdicciones.

Todo ello modifica el perfil de riesgo de una empresa.

Por este motivo, un sistema de cumplimiento no debería considerarse un proyecto terminado.

Debe entenderse como un proceso de mejora continua.

Realizar periódicamente una auditoría de cumplimiento permite verificar si los procedimientos siguen siendo eficaces frente a la realidad actual y detectar oportunidades de mejora antes de que aparezcan incidentes relevantes.

Error 5. Trabajar por departamentos aislados

En numerosas ocasiones, una señal de alerta es detectada inicialmente por un área distinta al departamento de cumplimiento.

Finanzas puede observar un comportamiento inusual en una transferencia.

Tecnología puede identificar accesos no habituales.

Compras puede detectar inconsistencias en la documentación de un proveedor.

Comercial puede advertir cambios inesperados en el comportamiento de un cliente.

Cuando estas áreas trabajan de forma aislada, resulta mucho más difícil construir una visión completa del riesgo.

Por ello, fortalecer una comunicación interdepartamental efectiva constituye una medida preventiva que aporta valor mucho más allá del cumplimiento normativo.

Buenas prácticas para fortalecer el cumplimiento

Aunque cada organización presenta características diferentes, existen principios que pueden aplicarse prácticamente en cualquier sector.

Comprender antes de controlar

Un procedimiento será realmente eficaz únicamente cuando responda a riesgos previamente identificados.

Antes de incorporar nuevos controles conviene comprender cómo funciona la actividad, cuáles son los riesgos existentes y qué impacto podrían tener sobre la organización.

Mantener una debida diligencia dinámica

La información obtenida durante la incorporación de un cliente representa únicamente el inicio de la relación.

A medida que evolucionan las operaciones, también debería evolucionar el conocimiento que la organización mantiene sobre ellas.

Actualizar periódicamente la información disponible ayuda a mantener una visión más precisa del riesgo.

Documentar las decisiones

En cumplimiento normativo no basta con tomar buenas decisiones.

También resulta necesario demostrar posteriormente por qué fueron adoptadas.

La documentación constituye una herramienta fundamental para evidenciar que la organización aplicó criterios objetivos y actuó de forma razonable conforme a la información disponible.

Capacitar continuamente al personal

Las modalidades de fraude evolucionan con rapidez.

También lo hacen las obligaciones regulatorias y las tecnologías utilizadas por las organizaciones.

Por ello, la capacitación continua no debería considerarse un gasto.

Constituye una inversión destinada a fortalecer la capacidad preventiva de toda la organización.

Revisar la eficacia del programa

Más allá de verificar el cumplimiento formal de procedimientos, resulta recomendable evaluar periódicamente cuestiones como:

  • eficacia de la matriz de riesgos;
  • funcionamiento de los controles internos;
  • calidad de la debida diligencia;
  • coordinación entre departamentos;
  • mecanismos de monitoreo;
  • procesos de documentación;
  • capacidad de respuesta ante incidentes.

Un programa de cumplimiento que se revisa periódicamente tiene muchas más posibilidades de adaptarse con éxito a escenarios cambiantes.

Checklist ejecutivo

Antes de finalizar esta guía, dedique unos minutos a responder las siguientes preguntas.

¿Su organización…?

  • Actualiza periódicamente su matriz de riesgos.
  • Aplica un enfoque basado en riesgo para la toma de decisiones.
  • Conoce adecuadamente a sus clientes, proveedores y socios comerciales.
  • Identifica al beneficiario final cuando corresponde.
  • Mantiene procedimientos documentados de debida diligencia.
  • Evalúa adecuadamente operaciones internacionales.
  • Dispone de controles para verificar cambios inesperados en instrucciones de pago.
  • Capacita regularmente a su personal frente a nuevas modalidades de fraude.
  • Favorece la comunicación entre cumplimiento, auditoría, finanzas, operaciones y tecnología.
  • Revisa periódicamente la eficacia de sus controles internos mediante auditorías.

Si alguna de estas respuestas genera dudas, probablemente exista una oportunidad para fortalecer el programa de cumplimiento de su organización.

En síntesis

Las principales enseñanzas que dejan los grandes eventos deportivos pueden resumirse en cinco ideas fundamentales:

  • El riesgo depende del contexto y no únicamente de la actividad desarrollada.
  • La trazabilidad continúa siendo uno de los pilares más importantes del cumplimiento normativo.
  • La ingeniería social demuestra que la prevención también depende de las personas y de la cultura organizacional.
  • El enfoque basado en riesgo permite adaptar los controles sin obstaculizar innecesariamente la actividad empresarial.
  • La coordinación entre tecnología, procesos y personas fortalece significativamente la capacidad preventiva de cualquier organización.

Conclusión

La reventa organizada de entradas, el fraude digital y las apuestas deportivas son fenómenos que reciben una enorme atención durante acontecimientos como el Mundial FIFA 2026.

Sin embargo, la verdadera enseñanza no se encuentra en el deporte.

Se encuentra en comprender cómo reaccionan los riesgos cuando aumenta la complejidad del entorno.

Las organizaciones que desarrollan una verdadera cultura de cumplimiento no esperan a que aparezca un problema para actuar.

Diseñan procesos capaces de adaptarse, fortalecer la debida diligencia, revisar continuamente sus controles y tomar decisiones fundamentadas sobre la base de información verificable.

Los riesgos seguirán evolucionando.

Las tecnologías continuarán transformando la manera en que hacemos negocios.

Los modelos empresariales serán cada vez más dinámicos e internacionales.

Lo que no debería cambiar nunca es la capacidad de una organización para comprender sus riesgos, actuar con transparencia y construir una cultura de cumplimiento sólida que inspire confianza a clientes, socios comerciales, reguladores y a la propia sociedad.

En TP Panamá acompañamos a empresas y sujetos obligados en el diseño, implementación y fortalecimiento de programas de cumplimiento alineados con la Ley 23 de 2015 y sus modificaciones, incorporando metodologías de gestión de riesgos, debida diligencia, auditoría y capacitación adaptadas a las necesidades específicas de cada organización.

Si desea fortalecer el sistema de cumplimiento de su empresa o conocer cómo podemos acompañarle en este proceso, le invitamos a visitar nuestras Soluciones de Cumplimiento, consultar nuestras guías especializadas sobre debida diligencia, auditoría de cumplimiento y control interno, o ponerse en contacto con nuestro equipo para recibir una asesoría personalizada.

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