Llegaron los 45 años, ¿oportunidades o fin laboral?

El desarrollo personal y profesional, se ve continuamente con el desenvolvimiento dentro de las corporaciones y sociedades. Las permanencias largas en las empresas hacen que, las personas fortalezcan las experiencias con sus funciones y actividades. Asimismo, las organizaciones pueden contar con colaboradores de confianza por su lealtad, honestidad y compromiso con los objetivos de la empresa.

Cientos de personas con más de 45 años pueden seguir siendo exitosas, destacadas por su valor y experiencias acumuladas en su sector o área profesional, gracias a sus años en el mercado laboral. A través de datos significativos de cómo evolucionan los mercados laborales, se está dando una realidad social, la brecha digital debe estar al día con las herramientas para la comunicación de las personas, sea cual fueren las generaciones. Unir las experiencias y conocimientos con las habilidades para poder afrontar nuevos retos, afianzar el talento en las empresas, y en la visión como emprendedores.

Dentro de los ciclos de vida ideales, el ser humano pasa por fases de introducción, crecimiento y madurez en la que vendrá desde la perspectiva, junto a las metas propuestas de cada persona, la determinación, actitud y necesidad de cada uno. Son factores que deben tenerse en consideración, y contar con el apoyo de gente que aporte habilidades, conocimientos y experiencias donde no se ha podido desarrollar la persona en los 45 años. Hay personas que deben reconocer que el propósito va estar desde perspectiva del valor de lo que puedas aportar, el quién eres, cuáles son tus valores, lo que quieres lograr, y unir experiencias para que la aportación sea valiosa y reconocida.

La transformación es personal, debemos darnos cuenta que estamos en un mundo industrializado y que las empresas aún requieren personas que aporten soluciones, para asumir nuevos roles. La clave está en reinventarse y reposicionarse, para llevar una vida sostenible. Llevarlo a cabo, ya sea para terceros y/o para emprender, nos lleva a afrontar problemas capaces de tratar, a qué personas me dirijo, qué propuesta de valor puedo ofrecer y; la ventaja especial tengo para aportar.

Las necesidades de cada individuo resultan particulares y es donde se debe analizar en qué plano se quiere seguir reinventando o reposicionando, analiza en qué puedes ayudar a mejorar profesionalmente a las empresas, al tiempo que ayudas a los compañeros puedes lograr conocimientos de los más jóvenes para ejercer mayor sus labores, siendo un mentor para acompañar en el proceso de obtención de resultados, porque muchas serán las oportunidades que se presentarán para poder seguir implementando las habilidades, conocimientos y experiencias.

El talento no tiene edad, e irá de la mano de la pasión con que haces las cosas y lo que quieres llegar a ser. Por lo que, hay que convertir las etiquetas en un don, de cómo te consideras a ti mismo, los demás verán el reflejo de cómo te posicionas.